Cómo aprender a identificar tus emociones

Cómo aprender a identificar tus emociones

Durante mi infancia la puerta de salida de mi sufrimiento permaneció cerrada durante años. Callé y callé porque sentía que no sería comprendido.

Ello me llevó a tener una vida interior muy intensa. Desarrollé mucho mi imaginación, me inventaba personajes ficticios para jugar con una realidad donde me divertía, sonreía, bailaba; en ese mundo imaginario yo era feliz.

Tan profunda fue mi vida interior que reflexionaba mucho sobre todo lo que me acontecía. Buscaba soluciones reales o imaginarias para los problemas que me sucedían u ocurrían en el mundo.

Viví mi homosexualidad como una pesada carga que sobrellevaba en mis espaldas. Un peso insoportable que me impedía ser feliz. Era mi gran secreto.

Abrirme a los demás a través de la expresión quizás hubiera podido ser una solución. No obstante, yo viví un proceso de interiorización.

Haciendo una reflexión atrás sobre este proceso, hoy soy consciente de que conectaba con otras realidades que me animaban a continuar mi proceso vital.

Años después descubrí que la meditación ya formó parte de mi vida en la infancia.

Lograba sumergirme en ella gracias al mundo onírico. Mi incapacidad de expresar hizo que desarrollara episodios de sonambulismo.

Desde un nivel de fuerte conexión interior, mi cuerpo se levantaba de la cama y expresaba o intentaba huir a lugares donde ansiaba estar.

Tanta represión no era saludable. Mi cuerpo se rebelaba contra mi mente buscando salidas a mi sufrimiento.

Vivía muy intensamente mis emociones y por ello, mi inconsciente me empujaba a resolverlas en sueños.

La verdadera incógnita de mi vida era yo. No me permitía expresar mis sentimientos.

Deseo indicarte que expresarte es vital y aunque sientas que no serás comprendido, expresar es lo más adecuado porque permanecer callado lleva un importante daño implícito.

Un daño que puede afectar seriamente a tu salud.

¿Sabes que sucede en tu cuerpo cuando callas algo importante durante mucho tiempo?

Inicialmente tu 5º chakra o chakra garganta se bloqueará. Tu cuerpo te mandará leves señales para que expreses.

Estas leves señales pueden ser molestias en la garganta, picor, etc.

Si no escuchas las señales de tu cuerpo, éstas regresarán a ti más intensificadas. Entonces podrás sentir un fuerte dolor de garganta e incluso inflamación.

Se te presentarán situaciones para que expreses ese secreto que te atormenta. Podrás elegir entre expresar o permanecer callado más tiempo.

Llegará un momento que si no expresas porque lo decides así y el sufrimiento sigue incrementándose, el bloqueo energético en tu garganta se cristalizará; o sea, llegará a su expresión máxima.

Entonces podrás desarrollar una enfermedad crónica en tu garganta fruto del inmenso bloqueo de energías provocado por ese silencio elegido y dañino para ti.

Como ves tu cuerpo habla y emite mensajes sutiles para ayudarte en tu evolución personal.

Si te conviertes en un observador de las señales que emite tu cuerpo, podrás reconducir tu vida con éxito y sanar tu cuerpo.

Te recomiendo la lectura del libro “Usted puede sanar su vida” de Louise Hay de edicciones Urano. En este libro puedes descubrir como los pensamientos transforman tu realidad. Te ayuda a tener otra visión sobre el origen emocional de las enfermedades.

Por mi experiencia vital puedo atestiguar el conocido dicho:

“Mens sana in corpore sano”

Llegados a este momento reflexivo tan importante, ¿Has pensado sobre los beneficios de la meditación?

Cuanta más paz acumulas en tu interior, los bloqueos emocionales se disipan, tu cuerpo se relaja. La respiración fluye tranquilamente, el ritmo de tu corazón es perfecto, las tensiones de tu cuerpo se deshacen, tu mente se relaja y la armonía crece en tu interior.

Existen importantes estudios sobre los beneficios de la meditación en tu salud.

La mente es tu peor enemigo. Deseo invitarte a una reflexión sobre “las trampas que te pone tu mente y como utilizarlas en tu beneficio”.

Son muchísimos los pensamientos que visitan tu mente. Es importante cuidar tus pensamientos. Tú eres creador y con tus pensamientos creas tu realidad.

¿Cómo puedes ir cambiando el flujo de tus pensamientos negativos por positivos?

Esto es posible y precisa una  importante implicación de auto observación.

  1. Por ejemplo: entra en tu mente un pensamiento negativo “no consigo retener en mi memoria las lecciones, voy a suspender el examen”.

Aquí podemos emplear decretos positivos:

  • Yo soy un ser valioso y lleno de amor
  • O también podríamos repetir las conocidas frases de “hoponopono”: lo siento, perdóname, te amo, gracias.

Podemos mencionar estas frases el número de veces que deseemos y sintamos hasta que la intensidad del pensamiento negativo vaya bajando.

  • Es importante observar en tu cuerpo la emoción que te produce dicho pensamiento negativo. Si conectas con la emoción que te produce, por ejemplo:
  • El miedo a suspender
  • Tristeza
  • Rabia

Esta identificación de la emoción, te ayudará a indagar a un nivel más profundo sobre lo que te sucede.

Al disponer de dicha información, puedes razonar desde una lógica y deshacer esos pensamientos tóxicos.

  • La meditación. A través de ella inicias un proceso de limpieza energética. Es imprescindible iniciar una meditación sin expectativas.

Cada meditación, como cada momento de tu vida, es diferente pero no por ello no es efectiva. A veces es posible que no logres vaciar tu mente al 100% pero aún así, el efecto de la meditación ha hecho su función en tu psique.

En cada meditación puedes limpiar tu mente de una serie de pensamientos. Quizás otros es necesario que te sigan acompañando un tiempo mayor para que te enfrentes a tus miedos, frustraciones.

Confía en que lo que sucede es lo más adecuado en este momento de tu vida.

Puedes iniciar una meditación simplemente sentándote en una postura cómoda, manteniendo erguida tu columna y cerrando suavemente tus ojos.

Practícala en algún espacio donde puedas disponer de silencio.

Comienza tomando aire por la nariz y expulsándolo nuevamente por ella lentamente.

En tu mente entrarán pensamientos tóxicos del tipo:

  • ¿Qué estoy haciendo? Menuda tontería.
  • Bah, no consigo relajarme.
  • Voy a estar un poco más pero si no me relajo ya, lo dejo porque tengo muchos asuntos que resolver.

Deja que pasen estos pensamientos sin implicarte emocionalmente en ellos.

Imagina que son pensamientos de otra persona, observa como entran y salen de tu mente sin afectarte.

  • Visualiza en tu entrecejo una luz blanca y si te despistas con los pensamientos, vuelve a recrear dicha luz blanca.
  • Si te resulta complicado, vuelve a la inspiración por la nariz y expira muy lentamente.

Es necesario ser constante en la práctica de estos ejercicios. Quizás las primeras ocasiones solo mantengas tu mente en blanco por unos instantes. La reiteración de estos ejercicios irá ayudándote a ir ganando espacio en tu mente para tu paz interior.

Deseo que estas reflexiones te ayuden a cuidar tus pensamientos porque de ellos pende tu felicidad.

Hasta pronto. ¡Ámate, por favor!

El mejor regalo para tus hijos estas fiestas

El mejor regalo para tus hijos estas fiestas

Si eres padre, madre o tienes intención serlo, esta carta es para ti.

Mamá, papá: No me arropes únicamente por las noches pensando que estoy en un buen hogar, en una cama caliente, alimentado y feliz.

Te pido mamá, papá: que escuches mi corazón. Pregúntame como fue en la escuela, si jugué, si aprendí algo de la tarea. Interésate sobre cómo me siento cada mañana en ese lugar donde me lleváis al amanecer, a ese refugio donde me entregáis mientras hacéis vuestras tareas laborales.

Mamá, papá: Comprendo que ser padre es duro, tenéis muchas tareas que atender, facturas que pagar, compromisos que cumplir pero necesito que estéis más cerca de mí.

Echo de menos que me habléis de cerca, animándome a hacer lo que me ilusiona.

Anhelo más atenciones, juegos, excursiones y risas entre todos.

Mamá, papá: estas fiestas quiero que me regales algo de ti. Quiero que compartas conmigo unas horas o un día si es posible para disfrutar juntos.

¿Sabes papá, mamá? En el colegio tengo amigos y amigas pero echo de menos hacer excursiones divertidas en familia, ir al campo, pasear, almorzar juntos o divertirnos en un parque de atracciones.

Si me regalas un juguete, un coche, una bicicleta se podrá deteriorar e incluso romper. Pero si me regalas amor y dedicación, esos momentos serán indestructibles.

Por eso, estas fiestas, papá y mamá, deseo compartirlas contigo.

Firmado: tu hijo.

En mi infancia tuve carencias emocionales. Me sentía solo. La persona con la que me sentía algo comprendido fue mi madre.

Durante mi niñez le expresé mi deseo de que permaneciera más tiempo en casa conmigo.

Mi madre eligió seguir trabajando para según ella, poder ofrecernos un futuro digno.

Me consta que esta decisión la marcó de por vida; dado que argumentaba mucho mi solicitud y su imposibilidad de llevarla a cabo.

Las carencias afectivas en la infancia son la llave que te lleva a una madurez con problemas psicológicos.

Hoy deseo transmitirte que cuides mucho el lenguaje, el trato y dedicación que empleas con tus hijos. Tu hoy será mañana su futuro.

Ofrece lo mejor de ti y apóyate en refuerzos positivos fomentando la motivación desde la infancia.

Intenta razonar con ellos de las diferentes problemáticas que se presentan en la vida (gastos, obligaciones laborales, compromisos familiares, etc.) y ayúdales a tomar decisiones coherentes, libres y dirigidas a una solución creativa.

Muéstrales la posibilidad de ver el lado positivo de cada suceso que les ocurre para que vean la vida como un camino y no como una meta.

Fomenta con ellos valores positivos (ayudar al prójimo, hacer tareas, ser educado) para que puedas levantar la base firme de una pirámide de amor.

Hazles ver el amor en pareja para que sientan la solidez de los lazos afectivos de que proceden.

No obstante, deja ver que también los padres regañan, se enfadan e incluso se reconcilian y se solucionan los problemas con diálogo.

De ese modo, podrán ver en sus padres un reflejo conciliador de lo que pueden ser sus valores en un próximo futuro para ellos.

Me gustaría analizar contigo la infancia de niños que viven en situaciones críticas:

  • Padres alcohólicos o drogadictos:

Tu hijo está soportando relaciones de agresividad, poca conciencia y abandono. Aunque le compres el mejor juguete o le pongas en el mejor colegio, no se siente querido. Te necesita con la cabeza clara para ayudarle en sus problemas. ¡Por favor, ámale!

  • Hijos en centros tutelados:

Me dirijo a ti, tutor: Pon sentimiento a las tragedias que traen en sus mochilas. No necesitan amor, necesitan que los inunden de amor.

  • Hijos huérfanos en acogida:

Gracias por abrir tu corazón y ofrecerles una nueva familia. Enséñales a respetar los valores heredados y mantener sus recuerdos.

  • Hijos rechazados al nacer:

Mírate que te produjo el rechazo a tu hijo. Descubre que ese rechazo está en tu interior.

Permítete amarle y descubre los regalos que te trae.

  • Hijos víctimas de abusos sexuales:

Cree a tu hijo, protégelo y defiéndelo.

Solicita ayuda profesional para que sus traumas no le marquen el futuro.

  • Hijos de padres muy ocupados:

Su infancia no volverá. Disfruta de cada momento con tu hijo. Esos momentos serán insustituibles.

Padre, madre: reflexiona sobre lo que no tuviste en tu infancia. Lo importante no fue el juguete, el abrigo, ni siquiera el pan.

 Lo realmente importante fue la mano que te agarraba, el abrazo que te arropaba, la mirada que te consolaba o la palabra que te calmó.

Tu hijo te quiere a ti, no a lo que posees. Centra en esto tu educación.

Cuando iniciamos el proyecto de ser padres, necesitamos ser conscientes que ser padres es mucho más que tener un hijo.

Además de los cuidados básicos de alimentación, higiene, descanso, etc.

Ser padre implica mostrar tu escala de valores a tu hijo, enseñarle  a moverse en el mundo. Le adviertes de peligros y también le indicas como expresarse ante diferentes situaciones y personas.

Ser padres es complejo. Ser padres a veces es desbaratar  lo aprendido por tus ancestros y reordenar comportamientos y actitudes de la vida hacia una mirada más amorosa.

¿Quién te puede enseñar a ser padre? Nadie.

La vida misma y como tú te enfrentes a los problemas será tu propia metodología a emplear en la educación de tus hijos.

Por eso, las personalidades y actitudes de cada niño son diferentes y están totalmente ligadas a los patrones y creencias adquiridos en casa.

Como padre solo puedo transmitir que la prioridad es educar con valores positivos:

  • Respeto a los demás
  • Correctos modales de educación
  • Sonrisa y alegría como actitud
  • Empatía al prójimo
  • Comprensión
  • Paciencia
  • No juzgar (al menos no excesivamente)
  • Valorar tanto a ti mismo como a los demás

Si reforzamos estos valores, tenemos garantizado un buen recorrido en la educación de nuestros hijos.

Para  los adultos es importante trabajarse interiormente logrando disponer de paz interior; ésta llegará a todos los miembros del hogar.

A mayor armonía, las luchas se disipan y la paz te ronda.

Hasta pronto. “Ámate, por favor”

Cómo superar con éxito los aprendizajes de la vida

Cómo superar con éxito los aprendizajes de la vida

Como si fuera de otro planeta, así me sentía yo en mi infancia.

Escondiéndome para jugar, ocultando mis comportamientos, además para evitar lastimar a nadie.

¿Se puede ocultar una vida? Yo lo hice.

Desde pequeño y a medida que crecía era consciente de que como yo era no gustaba a los demás.

Me oculté del mundo. Opté por pasar el máximo tiempo posible a solas.

Me convertí en un niño solitario, triste e incomprendido. El calificativo “raro” siempre me colgaba cual medalla llevara en mi pecho.

Y lo era, yo era raro porque la sociedad me calificaba así por no jugar con niños en el recreo, no gustarme los juegos de mayor fuerza física o simplemente por no presumir de tener una posible novia en la escuela. Yo era el diferente y no solía gustar.

El hecho de pasar tanto tiempo a solas me permitió interiorizar mucho. Me ayudó a desarrollar una fuerte intuición. Sabía que pensaban mis familiares de mí, podía adivinar sus reacciones.

Eso me tensaba más aún dado que vivía ocultándome y siempre temía que me descubrieran.

No era un temor injustificado. En casa la homosexualidad no tenía buena prensa. Se tachaba de algo propio de viciosos, sucio e inapropiado.

Luego todo ello me confirmaba que no tenía cabida en este mundo.

Sufría mucho en silencio. No veía futuro para mí. Siempre imaginaba que llegado un futuro, optaría por concluir mi vida.

Mi infancia no fue dulce, la viví muy angustiado. Tuve grandes carencias afectivas. En casa se priorizaba la parte laboral y todo lo demás pasaba a ser secundario.

Tuve que reinventarme a mí mismo.

Quizás hubiera necesitado más empatía y comprensión pero me consta que mis familiares lo hicieron lo mejor que pudieron.

Mi padre era muy machista y la relación con él fue algo más compleja.  De algún modo en mi interior, me sentía culpable por ser gay.

Nunca pude transitar el dolor en mi infancia. Si bien, encontré ocupaciones que me hicieron tener ciertas ilusiones que reforzaron mi autoestima.

Tuve ese descubrimiento dedicándome a estudiar. Fui más amigo de libros que de personas. De ese modo aproveché la fuerte energía que me poseía en mis crisis emocionales para potenciar mi formación académica.

Desarrollé habilidades de aprendizaje, memorización, comprensión que me motivaron a conseguir buenas calificaciones en la escuela.

Aunque siempre me sentí excluido, fuera de lugar e incomprendido, el hecho de esforzarme y lograr buenas calificaciones me hizo encontrar un motivo para seguir avanzando en mi vida.

A veces llegaba mi mente la fantasía de que algún tendría que ir a la MILI (antiguo servicio militar obligatorio en España). Este pensamiento me generaba un terrible pánico. Observar la posibilidad de verme lejos de mi madre durante meses, rodeado de chicos con los que me costaba relacionarme, me hacía tener episodios de ansiedad. Nuevamente este sentir lo reservaba para mí y me generaba un sufrimiento importante.

Siempre vivía atormentado. Tenía una mente débil, me sentía inseguro. Desde mi hogar familiar no se potenció la confianza sino el miedo.

No fue una infancia dulce la mía. Si bien hoy, transcurridos muchos años, agradezco que enfrentarme a situaciones difíciles me ha ayudado a ser más fuerte.

Fui una planta que sobrevivió junto a las piedras. Una planta que no se regaba y a la cual no se le permitía refugiarse ante situaciones extremas. Una planta que salió adelante gracias a su fuerza interior.

Vivir todas estas experiencias me ha permitido ser una persona más fuerte, más tenaz y disponer de un campo de observación más amplio y más reflexivo.

Si tú has vivido experiencias de acoso en tu infancia, muy probablemente en tu infancia no pudiste gestionar la situación.

No obstante, es importante que valores la situación vivida como una oportunidad. Has trascendido dolor, quizás soledad, rechazo y aun así, estás aquí en el momento presente.

Sabes que si esta situación se presenta en tu vida de nuevo, la vas a superar con éxito. Pero además ahora puedes desapegarte del dolor que si te produjo antaño.

Ahora eres consciente que si te rechazaban es por algún motivo que la otra persona tiene en su interior.

Al tu no sentirte ya ligado a ese rechazo, no te afecta tanto y aumenta la probabilidad de que estas situaciones no se repitan tanto en tu vida.

¡A lo que te resistes, persiste! Este dicho es una prueba de la no gestión de un aprendizaje.

Hoy deseo aportarte algunas sugerencias para invitarte a la reflexión:

  1. Cada situación que vives te invita a un aprendizaje.
  2. Si lo integras: evolucionas.
  3. Si te resistes: el aprendizaje se repetirá hasta que lo aceptes.
  4. Si lo niegas: el aprendizaje se mostrará cada vez más intensificado para ayudarte a despertar de tu letargo y evolucionar.

Cada persona tiene libre albedrío. Es decir, indistintamente de que sea más adecuado realizar la acción A, puede elegir realizar la acción B porque es su elección.

Dado que en la vida tenemos unos cometidos previstos para crecer interiormente, se propicia que se den los aprendizajes perfectos para invitarte a evolucionar.

Por ejemplo: deseas comprarte un coche nuevo porque llevas bastante tiempo en paro. Acabas de encontrar un nuevo empleo y necesitas el vehículo como medio de transporte al trabajo.

Te diriges a informarte a varios concesionarios de vehículos y te ponen ciertos impedimentos en la financiación del nuevo vehículo.

Tus familiares te comentan que sería más adecuado que compraras un vehículo de segunda mano porque tu contrato laboral es temporal. Te sugieren que optes por esa vía de menor gasto ante la probabilidad de que no te renueven tu contrato actual de trabajo.

Tú persistes en tu propósito de comprar el coche nuevo a pesar de las señales recibidas. Puedes elegir no escuchar las señales dado que tienes el libre albedrío.

Entonces accedes a financiar el vehículo nuevo y a los seis meses finaliza tu contrato y quedas de nuevo en paro laboral.

Has eludido transitar el aprendizaje y ahora de nuevo vuelves a repetir paro laboral con una situación económica más preocupante que la que tenías hace seis meses.

Por ello, es importante reflexionar sobre los aprendizajes que trascendemos y escucharlos atentamente.

  • Las cargas. Muchas veces soportas cargas que tienes tan inmersas en ti que te cuesta separarlas de tu persona.

Llevas una vida con mucho estrés (las tareas del hogar, el trabajo, la cocina, etc.). Asumes la responsabilidad de coordinar todas estas tareas de un modo robótico impidiéndote disfrutar del día, la tarde o el momento libre que tienes.

Te exiges más para tenerlo todo perfecto, controlado y en su sitio justo. Te olvidas de pedir ayuda a tu pareja, compañero o familiar y te cargas excesivamente sin razón justificada.

Sientes que como tú nadie lo va a hacer, con tanta perfección y tu nivel de exigencia llega a asfixiarte.

Reflexiona sobre tus exigencias:

Date permiso amorosamente para mimarte. Por ejemplo:

  • Date caprichos como comer tu comida favorita
  • Dedicar una hora a leer tu libro preferido
  • Ir al gimnasio o llamar a ese amigo que te comprende

La simple repetición de frases como las siguientes es sanador:

  • Me doy permiso para descansar un par de horas
  • Me permito disponer de esta tarde para disfrutar de mis amigos
  • O ahora elijo disfrutar en el parque con mis hijos

Estas frases te aportan un respiro. Te regalan una libertad que tú te estás negando.

¡Permítete ser feliz, tú tienes la llave de tu felicidad!

Muchas veces nos lamentamos de estar sumamente agobiados o echamos las culpas al otro de no tener ayuda en las diversas tareas de diario.

¿Pero realmente te apetece esa ayuda?

Si miras en tu interior, es posible que te estés boicoteando e impidiéndote tener ese espacio para ti.

Te castigas porque en tu moral existe la creencia de que “tienes” que tener todo en orden, limpio, perfecto, a punto para ser feliz.

¿Lo ves?

La trampa te la pones tú, tú te boicoteas y te impides ser feliz.

Deseo que estas reflexiones te ayuden a eliminar las barreras que te impiden ser feliz.

¡Hasta pronto! «Ámate, por favor».

Cómo eliminar los pensamientos tóxicos

Cómo eliminar los pensamientos tóxicos

  • Deberías disimular tus ademanes
  • Tienes que ir a esa celebración familiar para no quedar mal
  • Te vas a quedar solo
  • No te abras a las personas, reserva tu intimidad
  • Ten cuidado con la gente de la calle, que es muy mala

¡Basta ya!

Es tanta la información tóxica que hemos recibido, una información tan densa, tan pesada que nos genera un estrés innecesario.

Una sensación constante de machaqueo nos posee y un miedo atroz a mostrarnos como somos, a expresarnos libremente.

¡Basta ya de tanto callar!

Vacíate de pensamientos insanos.

Redime de tu vida tantas exigencias. Da fin a tanta necesidad de demostrar a los demás.

No tienes nada que demostrar a nadie.

Para ser feliz, tan solo necesitas estuchar tus necesidades

La necesidad es esa voz bajita, tenue, prudente que emite tu ser interior avisándote de qué es lo más adecuado para ti en este momento de tu vida.

¿Pero sabes cuál es el problema? Estás tan absorto con tus tareas y exigencias:

  • Tengo que ir a comprar el pan
  • Debo pasarme por la farmacia
  • Tengo que hacer la comida
  • Debería planchar la ropa y lavar el coche
  • No se puede olvidar hoy comprar el regalo de mamá

Te exiges, te exiges, te exiges… ¿Y dónde te quedas tú y tus necesidades?

En el más absoluto olvido.

Dedica unos minutos a diario para cerrar los ojos. Quizás podría ser un buen momento al amanecer o anochecer.

Te invito a que juntos hagamos una breve meditación:

Toma aire  por tu nariz y muy lentamente ve soltándolo de nuevo  por la nariz. Repítelo varias veces hasta que sientas cómo se van relajando tus hombros, éstos van cayendo suavemente.

Percibe como se calma tu abdomen y poco a poco se van expandiendo.

Visualiza un corazón en tu entrecejo. Obsérvalo detenidamente y déjate sentir la energía amorosa que desprende.

Descubre que en el corazón hay una puerta. Gira el pomo de la puerta y entra:

Observa que hay una bella pradera con muchas flores preciosas de diversos colores. El día está soleado y hay una agradable brisa que sutilmente acaricia tu piel.

Al fondo observas un árbol frondoso, toma asiento en su copa y contempla la riqueza del paisaje. Toma papel y un bolígrafo y escribe “me amo profundamente”.

Observa lo que has escrito. Repítelo varias veces.

Entierra el papel junto a la copa del árbol.

Levántate y acércate a las flores, huele su perfume y disfruta la sensación corporal que dicho aroma produce en tu interior.

Agradecido a esta nueva experiencia que has vivido, acércate a tu corazón, abre la puerta y entra de nuevo felizmente a tu cuerpo.

Toma aire en una inspiración un poco más larga y expulsa el aire despacito.

Poco a poco mueve un poco tu cabeza de lado a lado, mueves tus dedos, tus manos y ve abriendo a tu ritmo tus ojos.

Con este breve ejercicio de meditación, puedes conectar con tus necesidades, centrarte en “el aquí y el ahora”; despojando así tu mente del nocivo bucle de pensamientos tóxicos.

La práctica continuada de la meditación ayuda a prolongar un estado mental saludable.

Necesitas aprender a escuchar tus propias necesidades. Puedes escucharlas de diferentes formas:

  1. A través de la meditación, logras parar el parloteo mental y conectar con tus necesidades interiores que son realmente profundas como:

-tu necesidad de compartir más momentos con tu pareja

-hablar con esa persona con la que estás distanciado y explicarle tranquilamente tu postura

-o quizás tu necesidad de llorar, ser padre o tener un círculo de amistades más amplio

  • A través de tu cuerpo: tu cuerpo emite señales claras de lo que necesitas.

Cada parte de tu cuerpo te habla de lo que estás necesitando.

Por ejemplo: un dolor de garganta que se repite incesantemente puede estar aludiendo a un bloqueo en el 5º chakra de la garganta. Ello avisa de tu necesidad de expresar algo que estás callando.

Lo que callas te daña y tu cuerpo te avisa, para que lo expreses y te liberes.

Te recomiendo la lectura del libro de la maravillosa escritora Louise Hay: «Usted puede sanar su vida».

En este libro encontrarás el mensaje que cada parte de tu cuerpo te transmite. Su lectura te va a enriquecer y permitir iniciar un proceso de escucha de tus necesidades.

Es un libro que te va a aportar calma y te ayudará a conectar con tu paz interior.

En mi historia personal de bullying , he descubierto la importancia de conectar con tus necesidades y atenderlas.

Vivimos a un ritmo demasiado acelerado y tu cuerpo necesita ser escuchado.

Si no escuchas tu cuerpo, la mente gritará

Ese grito mental es equivalente a pensamientos obsesivos, negativos que por ende te proporcionan un interminable bucle de sufrimiento.

Atender tus necesidades no es egoísta. Solo es aprender a amarte y darte esos mimos y atenciones que deseas.

La práctica continuada de ejercicios de respiración nos ayuda a permanecer en el presente.

Los pensamientos tóxicos proceden del pasado y del futuro; por ello la importancia de permanecer en el aquí y el ahora.

La mente te castiga en el momento previo a enfrentarte a una situación que te atormenta.

Visualizas escenas de pánico con diferentes posibilidades negativas que puede sucederte en dicha situación.

Cada escena negativa produce una reacción en tu cuerpo, tu estómago se contrae ante la dificultad de digerir dicha situación.

Si es mucha la tensión que reúnes por enfrentar la situación, tus cervicales se tensarán y comenzaran a molestar.

Si los nervios se apoderan de ti, posiblemente tus intestinos se dinamicen y necesites evacuar urgentemente.

¿Te das cuenta? Lo que tu mente calla, tu cuerpo lo expresa.

Por favor, escucha tu cuerpo para que no se cristalice el bloqueo en algo preocupante.

De ahí la importancia y el poder que tienes para sanar tu cuerpo.

Cuando afrontas la situación atemorizante, compruebas que tus miedos te bloquearon excesivamente. Sin embargo, cuando has vivido finalmente la situación no ha sido tan dramática y dolorosa como tu mente gritaba. Descubre tu verdadero poder y sana tu vida pero sobre todo, “Ámate, por favor”.

Cómo educar a tus hijos en la libertad

Cómo educar a tus hijos en la libertad

¿Rosa o azul?.
Lo reconozco, me gustaba el color rosa.

En mi infancia se presentaban muchas situaciones donde no tuve la opción de elegir. Se me adjudicaba el juguete, la prenda, el lápiz u otro producto en color azul.

La inocencia de un niño no tiene dobleces y expresaba a mis padres o hermanos cuando íbamos a comprar un juguete, mi preferencia por el de color rosa.

La respuesta obviamente siempre era la misma: ¡El color rosa es para niñas!

Me entristecía no poder conseguir el juguete en el color que me gustaba.

No había opción de elegir color. La sociedad ya había decidido por mí y mi color forzosamente debía ser el color azul.

Estas imposiciones tan restrictivas de la sociedad me marcaron, me impidieron ser yo mismo.

Notaba que no agradaba en mi entorno que eligiera el color rosa. La expresión de sus rostros y la frase final de coletilla: <eso es para niñas; si no los niños te van a llamar “mariquita”>, me hicieron ver que tenía que descartar elegir el color rosa.

Fueron muchas las elecciones que se me arrancaron en mi niñez. Entendí que no podía ser libre y ello me angustiaba.

Me reprimí para satisfacer a los demás, para evitar enfados, regañinas o posibles castigos.

Elegí estar metido en una celda, privándome de mi vida y de lo que me gustaba, para evitar que los carceleros me atacaran.

Viví mi infancia con limitaciones como éstas. Ello me ocasionó un gran sufrimiento.

En mi interior sentía que no agradaba como era. ¿Cómo se puede sostener este sufrimiento en la mente de un niño de tan solo 6 años de edad?

Olvidándome de mí, me aislé porque era consciente de que como yo era, no gustaba y además esto se potenció tanto que llegué a sentir que ser homosexual era algo denigrante y sucio.

Esto es, me olvidé de ser feliz para satisfacer a los demás, a una familia con una mentalidad quizás algo anticuada.

¿Nadie se percataba de que me sucedía algo? ¿Nadie pudo tenderme una mano?

Nadie, estaba completamente solo. Mis deseos de no continuar con mi vida se repetían incesantemente en mi mente.

Me visualizaba en diferentes escenas acabando con mi vida. No veía ninguna opción para ser feliz siendo homosexual.

Por aquel entonces yo desconocía que había un mundo fuera, que existían parejas de hombres. Ignoraba que pudiese haber una ínfima posibilidad de ser feliz para mí.

Yo nací en una familia tradicional donde el qué dirán importaba más que la persona.

Pasarían aún muchos años para que mi situación cambiase y pudiera ver algo de luz al final del túnel.

Afortunadamente la sociedad ha evolucionado a día de hoy mucho gracias a la visibilización de personajes públicos que se han mostrado como espejo a nuestra sociedad de personas absolutamente normales.

La lucha de tantas personas que se han expuesto en manifestaciones o simplemente arriesgándose a vivir con personas de sus mismo a pesar de los insultos o amenazas que pudiesen recibir por ello ha hecho que se abra un camino más seguro y estable para lo que hemos llegado posteriormente.

¿No os parece impactante que se pueda agredir verbal o físicamente solo por amar? En cualquier caso es muy triste que haya personas que no hayan podido profundizar en el sentimiento de amor entre personas del mismo sexo y simplemente se hayan limitado a criminalizar estas relaciones solo por los prejuicios existentes.

Lógicamente esto es extensible para cualquier persona que sea diferente, todo ser humano se merece ser feliz.

Todas las luchas realizadas por las personas que  han hecho visible su diferencia, ha permitido que tu día a día hoy sea más dulce que el que muchas personas vivimos en el pasado.

Cada lágrima derramada, cada insulto recibido o cada desprecio han contribuido a aumentar la consciencia de esta sociedad y a apreciar el verdadero valor de las personas: su interior.

El miedo te paraliza y te bloquea.

Los medios de comunicación, las altas figuras han jugado mucho en el pasado con atormentar a la sociedad con miedos.

Un miedo que ha impedido a las personas ser libres, como a mí me lo impidió en mi infancia.

He descubierto al cabo de los años y tras mi experiencia personal:

  1. Que el miedo solo hay que atenderlo para escuchar su mensaje de protección.
  2. Que cualquier miedo que te impida ser feliz, es adecuado que lo invites a abandonar tu vida.
  3. Que el mayor miedo que puedes tener es a “no evolucionar”.

Vivimos en la impermanencia, por ello si te resistes al cambio, te estás acercando a un precipicio.

Estás haciendo oídos sordos a lo que acontece a tu alrededor.

“Ábrete a escuchar sin resistencias”

Hoy te quiero aportar algunos tips que te pueden ayudar en la educación de tus hijos:

1)Te sugiero como padre que en la educación de tus hijos les permitas ser personas libres. Facilítales la capacidad de tomar decisiones siempre que sea posible. Tu deseo de que tus hijos sean seres libres está conectado a una vibración elevada de amor.

Por amor, le das paso a permitir errar, vivir nuevas experiencias y afrontar sus propios aprendizajes. Lógicamente ello con la supervisión paternal pero soltando las amarras de tus propios miedos.

2) Ábrete a descubrir en tu hijo nuevas experiencias para ti.

Quizás la vida te invite en tu aventura paternal a tener un hijo diferente a la mayoría. Por ejemplo: con unos gustos culinarios muy exquisitos o simplemente que le gusten los deportes de riesgo.

¿Por qué te resistirías a permitir a tu hijo ser diferente?

Permítete la experiencia que la vida te está ofreciendo, aparta tus miedos o limitaciones e indaga qué sucede.

Nada es casual ¡Un regalo viene en camino!

Las luchas desgastan y te impiden ser feliz.

Date permiso para vivenciar con tu hijo o contigo mismo una experiencia a la cual tengas reticencias. Entrégate a ella,  observa qué sucede y reflexiona.

Permite  por favor que la magia de la vida haga su trabajo.

Confía en ti, tus cualidades y… “Ámate, por favor”

Cómo prevenir el bullying en la escuela

Cómo prevenir el bullying en la escuela

Erase una vez una hermosa niña de 6 años llamada Laila. Laila nació en un hogar feliz, fue una niña deseada. Le gusta comer, era glotona.

Disfrutaba corriendo detrás de las mariposas en el jardín de cada pero su pasión era disfrazarse de princesa.

Laila era hija única y para sus padres realmente era su princesita, le facilitaban todos los juguetes que podían, la llevaban al circo, al campo, a la playa.

Laila a veces se sentía sola pero estaba ilusionada por comenzar educación primaria en la escuela y conocer más amigos para compartir juegos.

Finalizando el verano y a poco tiempo de incorporarse a la escuela, sus padres la motivaban con su incorporación estudiantil, por aprender nuevos conocimientos y disponer de nuevos amiguitos que Laila reclamaba constantemente.

Llegó el día esperado y Laila acudió algo nerviosa pero ilusionada a la escuela. Había cerca de 25 compañeros en su clase. Algunos le sonreían, otros la miraban tímidamente. La profesora se mostraba un poco autoritaria y deseando mantener un orden y silencio sepulcral en clase.

Cada día llegaba el momento del recreo y Laila tomaba su desayuno a solas, le costaba relacionarse con los compañeros, era algo tímida.

Se decía así misma, tarde o temprano algún compañero me hablará pero pasaban los días y la misma imagen se repetía en el recreo. Laila volvía a permanecer sola en su período de descanso.

Una mañana Laila se incorporó a la escuela y formando cola para acceder a clase, escuchó risas detrás de ella y comentario desagradable retumbó repentinamente en su cabeza “ ahí está la vaca lechera”.

Laila inmediatamente sintió como se encogió su estómago, su corazón comenzó a latir aceleradamente. Se sintió aludida, miró alrededor y se percató de que esa descalificativo iba para ella.

Triste y cabizbaja Laila se incorporó a clase, tenía ganas de llorar. Laila sintió que era gorda y molestaba a las demás personas tener su disposición corporal.

Sus ánimos para conocer a más amigos se vinieron abajo y fugazmente logró intercambiar breves comentarios con algunos compañeros.

Esta experiencia la marcaría para siempre y le hizo ser algo antisociable porque comenzó a sentirse una persona poco valiosa.

Historias como la de Laila suceden y seguirán sucediendo cada día en cada recóndito lugar de nuestra sociedad.

Por ello, como padre se torna importantísimo transmitir ciertos valores a nuestros hijos para potenciarlos ante estas situaciones de indefensión del menor:

  1. Desde la educación parental se necesita reforzar la empatía al prójimo.

La mente de un niño se agarra a cualquier aportación que perciba de su círculo más próximo; si bien, es el hogar familiar el culmen donde necesitas potenciar el amor hacia los demás.

Este respeto no solo es sano para el otro sino para ti mismo. A medida que eliminas luchas de tu vida, la armonía crece en tu interior.

  • Reforzar a tu hijo con valores de empatía, comprensión. Ello le ayudará a tener una mente más sana y libre de prejuicios.

Hoy en día existen muchos libros infantiles basados en la cercanía a personas diferentes a la mayoría como personas con deficiencias mentales, distinta etnia, tendencia sexual; entre otros.

Te sugiero promover la lectura de estos cuentos infantiles para fomentar en tu hogar valores constructivos. A mayor conocimiento de otras realidades, los viejos fantasmas de los prejuicios se van disipando rápidamente.

En mi experiencia personal he descubierto que cuanto más te conoce una persona, más te valora por tus capacidades, logros y aptitudes.

Ello potencia tu valor personal  en detrimento de características de menor valor que puede hacer que te etiqueten injustamente.

La mente se flagela inmediatamente ante una situación injusta y te repite incesantemente que no eres valioso.

Para ello, te propongo dos tips:

  • Ante situaciones que te hagan sentir poco valioso, imagínate que de  tus pies crecen fuertes raíces que se anclan al centro de la tierra.
  • Imagínate que eres una columna rígida cuando te sientes inseguro y que nada ni nadie puede moverte. De este modo, mandas un mensaje a tu psique de tu fortaleza, de tu verdadero poder; el cual nadie podrá derribar.

Confía en ti, refuerza tu autoestima dejando resbalar los descalificativos que te hacen sentir tristes, como gotas de agua que se deslizan por un impermeable cuando llueve. Tú eres mucho más que eso, ¡TU ERES UN SER VALIOSO!

“Ámate, por favor”